Hugo Tuanama sembró hojas de coca para ayudar a su familia cuando era niño. Hoy es uno de los pocos peruanos que posee el título de Q-Grader, o catador de café con grado internacional.

La familia de Tuanama vive en el Alto Shambuyacu, un centro poblado rural ubicado a media hora de la provincia de Lamas en la región San Martín. Allí sembraban hoja de coca, pero dejaron de hacerlo por el riesgo de las interdicciones policiales y el impulso que encontraron en las cooperativas productoras de café apoyadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD) desde 1994.

Hugo, que tiene 24 años, trabaja en la cooperativa Oro Verde de San Martín y allí es el encargado de identificar y certificar los mejores granos de café que los exigentes clientes de Bélgica, Alemania, EE.UU y otros países solicitan de forma constante.
Empezó de cero. A los 18 años quería ser policía pero, mientras juntaba dinero para el examen, encontró un puesto de ayudante del laboratorio de catación de café de la cooperativa Oro Verde de Lamas. Allí era el encargado de lavar los envases de porcelana que servían para realizar el control de calidad del café: un acto desconocido para él.

Con los años supo que el agua de caño no era la ideal para buscar el sabor genuino del café y que mejor era el agua mineral, comprendió que podían existir cafés con sabores similares a la trementina o a caramelos de limón, se enteró que algunos podían despedir fragancias parecidas a hierbas frescas y nueces.

El 2008 Tuanama obtuvo el título de Q-Grader, la más prestigiosa certificación mundial para catadores de café que solo lo poseen 606 personas en el mundo. Los exámenes en Sudamérica, otorgados por el Coffee Quality Institute de EE.UU, se realizaron en la ciudad colombiana de Armenia. Pasó 22 exámenes, pagó cinco mil dólares y volvió al cuarto alquilado donde vive con sus dos hijos y su esposa en la ciudad de Lamas.

Tal como lo explica Rómulo Pizarro, presidente de Devida, el éxito de la estrategia aplicada en la región San Martín se debe a que el agricultor, que antes sembraba hoja de coca, se comienza a dar cuenta que es posible vivir en mejores condiciones sembrando café y otros productos más como el cacao y el palmito.

– ¿Por qué hay gente que todavía siembra coca para el narcotráfico?, le preguntamos a Hugo Tuanama.

– Eso ya depende de cada uno. Ahora hay formas de mejorar sin meterse en problemas. Mi familia dejó de sembrar coca y yo encontré el sabor del café, concluye.

  • Fuente: Sierraexporta