La Mesa Técnica del Café y Cacao de la Región Cusco ha considerado como un componente importante de su Plan Estratégico, la implementación de buenas prácticas para la mitigación y adaptación al cambio climático. En ese marco, realizó el foro ‘Cambio climático y cultivo de café sostenible’, en la ciudad de Quillabamba, donde se habló sobre las posibilidades de hacer de la producción de café una actividad sostenible. El foro permitió conocer que nos dejó la COP20, realizada del 1 al 12 de diciembre pasado en la ciudad de Lima, y qué lecciones aprendidas hay para los paisajes amazónicos y en particular, cafeteros y cacaoteros. Además, identificar las principales acciones que puede impulsar la Mesa Técnica para la adaptación y mitigación al cambio climático. Esta iniciativa se basa en el hecho de que en la amazonia cusqueña, provincias de La Convención y parte de Calca, hay una población de más de 200,000 personas, de las cuales el 70% vive en el área rural, y buena parte se dedica a la producción de café, cacao y achiote como cultivos orientados al mercado nacional e internacional, y a la producción de yuca, plátanos y otros 30 productos más, orientados al autoconsumo o al mercado local. Los cultivos que por años han sostenido la económica de las familias convencianas y calqueñas, han sido el café y cacao. Según cifras del CENAGRO, en la región Cusco se cultivan 52,222 hectáreas de café y 18,640 hectáreas de cacao; y son más de 30 mil familias involucradas en su cultivo y comercialización. Sin embargo, Cusco enfrenta serias dificultades para la producción de café y cacao, originadas por diversas causas (plagas y enfermedades, bajo desarrollo tecnológico, limitado acceso al crédito, alta variabilidad de los precios, escases de mano de obra, etc.) a lo que se suma la oferta de empleo en los proyectos de los municipios. Finalmente, ahora deben enfrentarse a un problema mundial: el cambio climático, originado por el calentamiento global como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero que generan las actividades humanas. Este cambio climático afecta los ecosistemas y su biodiversidad así como los sistemas productivos agrícolas al generar cambios en la temperatura, precipitación, frecuencia y magnitud de las sequias, exacerbando incendios, plagas y enfermedades, disminuyendo el acceso al recurso hídrico, etc. Hay consenso por ejemplo, en señalar que la fuerte incidencia de roya amarilla que ha afectado terriblemente la producción de café en América Latina, es consecuencia del cambio climático; al aumentar la temperatura promedio.