Los plazos se van agotando y aún no hay un horizonte claro en cuanto a la lucha contra la contaminación por cadmio en los cultivos de cacao. Se habla de acciones coordinadas para investigar cómo este metal llega hasta el fruto, pero lo cierto es que la norma de la Unión Europea es clara: A partir del 1 de enero del 2019 el chocolate debe contener como máximo 0.80 mg/kg peso fresco de este metal, y cualquier valor por encima de este índice será razón para impedir su ingreso al importante mercado europeo.

Tal como consignó Agraria.pe en julio del año pasado, diversos estudios en suelos de Tingo María y otras zonas productoras encontraron valores de cadmio de 0.53 ppm (partes por millón) y que las almendras de cacao llegan a 1.55 mg/kg, superando largamente la norma que entrará en vigencia para el mercado del Viejo Continente.

Ante este panorama, Jorge Anaya, director general de la Dirección General Agrícola del Ministerio de Agricultura (Minagri), sostuvo que la limitación de acceso al mercado europeo puede ser gradual, para lo cual tendría que negociarse con ese bloque económico.

“Inicialmente tenemos que el paso hacia esa limitación de acceso al mercado puede ser gradual y tendrá que negociarse en algún momento con la Unión Europea”, señaló.

Agregó que el Minagri está trabajando en la actualización del plan sectorial para incorporar una estrategia –aún en construcción- en la que el Senasa cumple un rol importante en la definición de protocolos vinculados a este tema.

“El cadmio está presente en el suelo o el agua y todos los elementos vinculados a la actividad productiva, entonces la investigación central busca determinar dónde está la mayor incidencia de cadmio. La idea es que una vez que se identifique, las actividades tienen que orientarse a reducir el nivel de cadmio en los frutos con un trabajo específico en cada lugar según donde se haya identificado, ya sea el agua o el suelo”, complementó.

A su turno, Jaime Salomón, viceministro de Desarrollo e Infraestructura Agraria del Minagri, resaltó que hay muchas fuentes que generan la contaminación por cadmio y que, dado que este metal suele concentrarse en los primeros cinco centímetros de tierra, es peculiar que un producto como el cacao –que no surge a ese nivel- lo contenga. Sin embargo, así sucede.

“Estamos recopilando data que se está validando a través del Senasa y el INIA para verificar por qué el cacao llega a tener ciertos niveles de cadmio. Esto sucede no solo en nuestro país sino a nivel mundial. Lo vemos no solo en el cacao sino en otros productos del agro y en los de la canasta de alimentos”, refirió.

Agregó que este es un tema de agenda con los agroexportadores ante la preocupación de entregar al mercado internacional un producto más limpio.

Reconversión

En otro momento, Jorge Amaya destacó que actualmente existen 2,600 hectáreas que antes se dedicaban a cultivos ilícitos como la coca y ahora se destinan al cacao y café. Esto, dijo, va de la mano con un proceso de acompañamiento a los productores para que la reconversión resulte rentable en el tiempo y no vuelvan a los cultivos no permitidos por ley.

El reto, agrega, es lograr la estandarización de su producción para el nicho de mercado al que se dirigen y trabajar con los agricultores en asociatividad.