La selva central es un espacio privilegiado para el cultivo de café. Se estima que el 35% de la producción nacional de café proviene de esta zona. No obstante, esto no ha evitado que sufra algunos embates que podrían poner en jaque a su industria cafetera. Tras padecer los efectos de la roya del 2013 —que hizo que miles de productores se endeudaran para renovar sus plantones y así poder sobreponerse a la plaga— hoy los cafetaleros deben lidiar con la sobreproducción mundial de café y los precios bajos.

Aunque se hable del boom del café peruano, lo cierto es que hay otros países que nos llevan la delantera en cuanto a producción y la búsqueda de nuevos mercados. Muy por delante de los 4.5 millones de sacos que se prevé el Perú producirá este año están Brasil (60 millones), Vietnam (30 millones), Indonesia (12 millones), Colombia (15 millones) y Honduras (9 millones). Esta sobreproducción ha generado que este año el precio del café baje a 115 dólares por quintal en la Bolsa de New York. Si la producción de café demanda una inversión de 180 dólares por quintal, esto quiere decir que los agricultores están trabajando a pérdida, sin rentabilidad.

Y, pese al aumento de cafeterías de especialidad en Lima y algunas ciudades del interior, el consumo interno de café peruano no está creciendo. Se calcula que el 70% del café que se toma en Perú es importado, el cual, en su mayoría, es café soluble. El otro 30% es café tostado producido con descartes y segundas.

Para hacer frente a esta problemática, la Central Café & Cacao, con el financiamiento y acompañamiento técnico del Programa Innóvate Perú del Ministerio de la Producción, ha impulsado la conformación del Clúster Café Selva Central.

Según Innóvate Perú, se entiende por clúster a la concentración geográfica de empresas interconectadas e instituciones de apoyo (agencias gubernamentales, universidades, asociaciones empresariales, entre otros) que conforman la cadena de valor de un negocio, que compiten y también cooperan entre ellas.

El proyecto se inició en marzo del 2017 y, tras mapear a los actores de la cadena de valor del café, ha promovido en su primera fase la conformación de la Asociación Clúster Café Selva Central (CLUSCAFÉ) que buscará aglutinar a la comunidad cafetalera para trabajar en proyectos que fortalecerán la productividad y competitividad del sector cafetalero Pasco y Junín enfocado en cafés especiales. Julio Arévalo Tello, gerente general de Narsa (Negociaciones Agroindustrial Arévalo S. A.), es el flamante presidente de CLUSCAFÉ.

“Más de 60 mil personas forman parte de la cadena de valor del café, por lo que el impacto de CLUSCAFÉ será significativo cuando más actores se sumen a esta iniciativa para construir en conjunto una territorio con un café posicionado en el mercado nacional e internacional”, indica Arévalo, quien tiene 30 años de experiencia como empresario cafetalero. En la zona existen 208 empresas especializadas en café, entre productores independientes, cooperativas, asociaciones, tostadurías, industria auxiliar de soporte, comercializadores y brokers.

La segunda fase, que durará tres años, comprende una serie de proyectos enfocados a mejorar el posicionamiento en el mercado internacional de los cafés verdes especiales y del café tostado a nivel nacional, refiere Cecile Jermann, coordinadora técnica del proyecto. Esto involucra una serie de acciones que van desde el mapeo de la oferta de calidad existente de cafés especiales, la transferencia de buenas prácticas en la producción, la búsqueda de mercados internacionales, el desarrollo de protocolos de tostado y preparación del café, el posicionamiento del café de la selva central en hoteles, restaurantes y cafeterías, así como la promoción del consumo interno.

“Mientras que el mercado interno consume café soluble o descartes, los consumidores del otro lado del mundo demandan cafés especiales que son los que obtienen los mejores precios, por eso estoy convencido de que la ruta para salir de la crisis va por la búsqueda de la calidad, pero para ello hay que entrenar a la gente, desarrollar capacidades, invertir en el mercadeo y salir a buscar los mercados que están pagando precios altos”, señala Geni Fundes Buleje, gerente general de la Central Café & Cacao. No le falta razón y para muestra basta un ejemplo: un quintal de café especial seleccionado en la primera Taza de Excelencia que se realizó en Perú registró un precio promedio de US$ 2,113 en subasta internacional, mientras que el precio promedio de un quintal de café es de US$ 131.

Pese a los buenos precios que registran los cafés especiales, el 86,54% de la producción en Perú en el 2017 se centró en cafés convencionales. El 12,75% fue café certificado y solo 0,68 fue café especial y 0,1%, premium.

Además de la roya, la sobreproducción mundial y los bajos precios, el sector cafetalero de la selva central debe prepararse para enfrentar el cambio climático que hoy en día ya está modificando las zonas aptas para el cultivo de café. No hay tiempo que perder.

Fuente: El Comercio