Karen Silva, barista de la Tienda Orígenes de Juan Valdez, en Bogotá, expresa que para su gusto es ideal un café que deje buen sabor de boca y un residual prolongado, es decir, esa sensación que queda después de tomarlo. “Los cafés filtrados bien preparados son una buena opción para esa sensación”, dice. Rodrigo Alarcón, coordinador del laboratorio de la oficina central de Almacafé, sugiere a los consumidores que “se fijen bien después de cada taza de café en el sabor y las sensaciones, e ir comparando con el café anterior; de esa manera se irán identificando sabores y se disfrutará cada vez que se toma”. No obstante, sostiene que también es un asunto cultural; habrá lugares donde las personas prefieran un café más ácido y otros donde la gente disfrute en mayor proporción la suavidad. Así las cosas, el asunto está en saber valorar lo que representa esta bebida y todo lo que hay detrás de ella, miles de familias cosechando el grano y realizando todo un proceso en la cadena; reconocer el arraigo del café con la historia del país y lo que nos representa en la imagen internacional. De ahí en adelante, cada consumidor tendrá una forma distinta de disfrutarlo: frío, caliente, en la mañana o en la noche, etcétera. Aumenta el consumo Ana María Sierra, coordinadora ejecutiva de Toma Café, expone con cifras cómo durante los últimos ha crecido el número de consumidores de este producto nacional. “Cuando contrastamos contra el 2012, antes el 82 % de los mayores de 18 años eran consumidores de café (hablamos de las grandes ciudades), y hoy en día son el 86 %, es decir, un 4 % más de la población pasó a consumir café”, dice. Señala además que hoy se presenta una mayor frecuencia de consumo: “en el año 2007, los consumidores se tomaban al día más o menos 2,9 tazas de café, en promedio diario, y hoy estamos en 3,4 tazas diarias”. El consumo empezó a crecer con las diferentes estrategias desarrolladas, tanto para incentivar la demanda como para mejorar la oferta, según expone Sierra. “En el año 2009, cuando se convocan y se juntan la Federación Nacional de Cafeteros y la industria y fundan el programa Toma Café; una institución donde están los recursos de las grandes, medianas y pequeñas marcas de tostadores de café y la Federación, hablábamos de que en ese entonces el consumo era de 1,2 millones de sacos de café anual en Colombia, mientras anteriormente, en 1986, era de 2 millones; un país de menos habitantes que tomaba más café”, dice, al poner en contexto la situación. Para este año, Toma Café proyecta que el consumo interno total nacional sea de 1,6 millones millones de sacos, lo cual representa un 30% de incremento, y para el 2020 la meta es de volver a llegar a los 2 millones de sacos.