En la generosa despensa agrícola peruana hay diez productos que brillan por tener una denominación de origen, es decir, un distintivo que las reconoce como únicas. En julio de este año, el cacao de Amazonas sembrado en Bagua y Utcubamba recibió la declaratoria del Indecopi, con lo cual, esta nueva denominación de origen se suma al pisco, al maíz blanco gigante del Cusco, a las aceitunas de Tacna, entre otras. “Esperamos incrementar en 10% la producción de cacao con el posicionamiento que ganaremos”, confió Roberto Mori, gerente general del Gobierno Regional de Amazonas. Sin embargo, esta meta podría ser difícil de cumplir si es que no se tramita la autorización de uso de la denominación. “La declaratoria es solo el primer paso y hay un camino muy largo para consolidar [un producto]”, recordó Hebert Tassano, presidente del consejo directivo del Indecopi. Y es que los innegables beneficios que otorga este signo –como diferenciación, acreditación de calidad y, por ende, mayor valor de mercado– no se activan sin la autorización de uso del regulador. En la actualidad solo el pisco, la cerámica Chulucanas y el café de Villa Rica cuentan con la misma. Aquellas que no tienen la autorización pueden estar en una situación similar a la de la maca de Junín-Pasco, cuyos precios han caído en más de 50% y sus productores no pueden beneficiarse de las ventajas de su denominación y así diferenciarse en la competencia con otros departamentos, apuntó Luis Castillo, de Apromaca. —Fortalecimiento— Las tres denominaciones autorizadas ya cuentan con un consejo regulador, unidades que tienen a su cargo la gestión de la denominación de origen, garantizan su calidad, establecen sanciones y registran a productores, entre otras funciones. Sin embargo, tienen varios desafíos por resolver. Por un lado, lograr la representatividad es el mayor de ellos, tal como careció el consejo regulador de Chulucanas. “No tuvo la actividad deseada cuando el mercado se cayó [en el 2009] y tampoco ayudó a fomentar mayor actividad entre artesanos. Actualmente hay menos de 300 de ellos en actividad cuando antes se estimaban en 2.500”, comentó Hernán Macalupú, director del CITE Cerámica de Chulucanas. La otra tarea pendiente es empoderar al consejo a través del refuerzo de su reglamento de uso, explica Juan Carlos La Torre, del programa nacional de Innovación del Café y el Cacao de Sierra y Selva Exportadora. Esto no solo para mejorar la administración, sino también para aplicar las sanciones correspondientes. Otro de los problemas que han surgido tiene que ver con su financiamiento. En el caso de la denominación del pisco, por ejemplo, el Indecopi calificó como una barrera burocrática la propuesta de financiamiento del consejo que exigiría a los productores pagar un timbre para colocarlo en cada una de las botellas. Desde el Indecopi precisaron que contrarrestar estas debilidades está en manos de los productores. También lo está, anotaron, el proponer ampliaciones y modernizaciones a las denominaciones de origen, siempre y cuando sean acompañadas por un sustento técnico.

  • Fuente: http://elcomercio.pe/economia/peru/como-beneficia-denominacion-origen-productos-peruanos-noticia-1929774
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