Desde el valle del Monzón, distrito del mismo nombre ubicado en la provincia huanuqueña de Huamalíes, llega a la mesa de más peruanos el café “Mozo”. Un café que se destaca por tener “un aroma muy especial, una acidez más o menos acítrica. Una fragancia que se puede distinguir como floral, chocolate, crema o vainilla”, refiere Roberto Bravo, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Cafetalera Cacaotera “Monzón”.

Resaltó que dicha entidad ya viene trabajando desde hace dos años como cooperativa. En ese tiempo se viene ampliando la frontera agrícola cafetera en el valle. Esto se debe a la existencia de excelentes pisos topográficos y un clima, muy apreciado que va acorde a la calidad del café que se cultiva en la zona.

“Por ello estamos aprovechando y optimizando la actitud en cuanto al cambio de cultivo. Si bien es cierto que somos conocidos por el tema de la coca estamos buscando la forma de que también resaltemos por nuestros productos, como en este caso es el café”, resaltó Bravo.

Indicó que se hay “un campo de cultivo instalado en la parte alta del Monzón”. “Actualmente, hemos instalado 800 hectáreas, de las cuales actualmente estamos trabajando 400 a través de un proyecto trabajado por la provincia de Huamalíes. Ya tenemos a los coordinadores y supervisores, quienes dan asistencia técnica a través de capacitaciones y promoviendo buenas prácticas agrícolas en el sector cafetalero”, resaltó.

En el valle se proyecta que con el tiempo se superen las 4 000 a 5 000 hectáreas de áreas de cultivo. “En realidad, estamos buscando que el producto llegue a conocerse como Café Monzón. Estamos trabajando con el alcalde local para conformar módulos de beneficio postcosecha centralizado que facilite manejo uniforme del producto”, dijo.

Finalmente, remarcó que “en el evento pasado que hubo sobre cafés especiales en Villa Rica, región Pasco, nos hemos ubicado en el quinto lugar a nivel nacional dentro de los cafés especiales optimizando nuestro manejo y proceso, deseamos llegar al café gourmet. Estamos seguros de lograrlo”.

Esta historia forma parte de un interesante emprendimiento basado en el respeto al medio ambiente mediante el cultivo de un café orgánico huamaliano. Años marcados por la coca y el círculo vicioso que concitaba con sus negocios ilícitos son cosas del pasado. Hoy el valle del Monzón vive un nuevo amanecer que le deparará prosperidad y desarrollo sustentable.