Una charla amena entre amigos, una noche de reflexión en solitario o un día de inspiración para crear un guion digno de un Oscar, todas las anteriores son situaciones en las que podemos ver una combinación muy usual: café y cigarrillos. Sin embargo, este hábito que lleva muchos años en algunos peruanos pone en riesgo nuestra salud, según la ciencia.

Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias, explica que beber una taza de café muy caliente mientras se fuma un cigarrillo duplica el riesgo de padecer cáncer de esófago, de acuerdo con un estudio realizado por el grupo de investigadores chinos China Kadoorie Biobank. En el caso de la combinación con alcohol, menos frecuente en el país, el riesgo se quintuplica.

“Lo que hace la bebida caliente es que prepara el terreno para el tabaco y el alcohol causen el cáncer el esófago. Los investigadores sugieren que si uno tiene esa costumbre debe sacarla de su rutina. Además, se baje la temperatura de los líquidos antes de consumirlos”, comenta.

El cáncer de esófago es el octavo tipo de neoplasia más común en el Perú, principalmente asociada al consumo de tabaco y alcohol. La funcionalidad de este órgano es importante para la alimentación, ya que sirve de conducto entre la boca y el estómago. La mucosa que la recubre internamente resulta sensible y las características de algunos alimentos modifican su función.

“Por ejemplo, tomar bebidas muy heladas puede producir un espasmo o cierre muscular y eso causar un dolor intenso del esófago. O, a veces, comer alimentos muy picantes puede provocar un hipo incontrolable. El problema más serio se da cuando la bebida que se toma es muy caliente”, acota.

El consumo de bebidas calientes y el cigarro no solo puede predisponernos a ser diagnosticados de cáncer, sino también afecta a nuestra capacidad de identificar sabores. De acuerdo con una investigación realizada en el Hospital de Pitié-Salpêtrière, en Francia, este hábito modifica nuestro sentido del gusto.

Estudio. La investigación de los científicos de la China Kadoorie Biobank analizó a más de 450 mil personas durante 9 años. Entre las conclusiones resaltan que tomar una taza de café o té muy caliente al día y fumar un cigarrillo o beber un trago de alcohol al día tienen 5 y 2 veces más posibilidades de sufrir cáncer de esófago, respectivamente