Este trabajo se realizó en la localidad de Jipijapa, en la provincia de Manabí (Ecuador), con el objetivo de caracterizar las fincas productoras de café. Se trabajó con la Asociación Cafetalera de Cabo de Hacha con una población de 451 productores de la que se tomó una muestra (n=83) para hacer una encuesta que incluía preguntas relacionadas con aspectos técnicos y socio-económicos de la finca. Los resultados indican que las fincas cafetaleras son muy complejas, que las familias tienen una alta dependencia del cultivo de café; pero tienen pequeñas áreas dedicadas a otros cultivos, aunque sin mayor aplicación tecnológica y cuya producción se destina mayormente al autoconsumo familiar. También se encontró que hay un déficit importante de servicios básicos en la zona bajo estudio. El análisis de conglomerado por el Método de Ward y con una distancia Euclidiana Cuadrada de 900, agrupó las fincas en siete grupos. Uno de los grupos estuvo conformado por las fincas 19, 24, 36 y 81, estas cultivan el mismo tipo de café cultivado y obtienen los mismos rendimientos de café cerezo.